No sé qué hacer con mi vida profesional: ¿emprendo?

No sé qué hacer con mi vida

«No sé que hacer con mi vida profesional» es un estado vital que a todos nos ha asaltado en algún momento de la vida. Y que a menudo es el paso previo a emprender.

Si es tu caso, si estás barruntando si emprender o no para darle por fin un sentido a tu vida profesional,  te doy la bienvenida a este artículo escrito para ayudarte.

Soy Javier Santos Pascualena, mentor especializado en apoyar a personas emprendedoras a dar forma a sus sueños y crear sus proyectos. Llevo haciéndolo más de 20 años.

Voy a contarte todo lo que tienes que saber y valorar sobre la decisión de emprender.

Para que tomes la mejor decisión a la hora de optar o no por esta opción profesional. Y en caso afirmativo, para que tengas en cuenta algunos requisitos para tener éxito.

Cuando sientes que no sabes qué hacer con tu vida profesional, emprender sin duda puede ser una de las mejores salidas para recuperar la ilusión y el sentido a tu vida profesional.

Pero hay que hacerlo bien, sabiendo que no es fácil y que supone un proceso de cambio y un nuevo estilo de vida. No vale para todo el mundo y hay que estar preparado. Vamos allá.

El artículo es largo, el tema lo merece. Cualquier duda, escríbeme en comentarios y te responderé personalmente ;-).

No sé qué hacer con mi vida: la toma de conciencia y la perspectiva

El síndrome burnout: ¿estás quemado en tu trabajo?

El día a día nos absorbe tanto que vamos por la vida de manera automática.

Dormir, trabajo, comida, trabajo, casa, gimnasio, cena y dormir. Y vuelta a empezar. Es como estar en medio del bosque siguiendo por inercia el camino que tienes delante. 

Pero sientes que algo falla. Y tienes esa sensación de fondo, que cada vez resuena más alto en tu cabeza: ¿qué hago con mi vida?.

Malestar, estancamiento, apatía, mal humor, son algunos de los síntomas de que hay algo que no funciona, que nos estamos quemando y que debemos cambiar y dar un giro a nuestra vida.

Ni todos compartimos objetivos ni buscamos los mismos resultados. Pero si hay algo que compartimos es la búsqueda para sentirnos realizados y que nos motive empezar cada lunes la semana.

Y básicamente tienes 4 alternativas. 

Pero antes de verlas, es importante que te analices a fondo y tomes perspectiva. Para conectar con tu ser, con tu motivación profunda. Y para conectar en positivo contigo mismo.

Toma perspectiva para ver qué hacer con tu vida

El cansancio y la responsabilidad por mantener el paso no te dejan ver nada más. Funcionas por inercia, cada día con el ánimo más bajo.

Hasta que un día estallas, ¡bum, estás hasta el gorro de tu trabajo, lo dejas!.

Un momento … ¡las decisiones en caliente no suelen ser las mejores!.

¿Qué tal si te paras a reflexionar sobre estas 3 cuestiones para tomar la mejor decisión posible sobre tu futuro?

Analiza lo que NO quieres

Muchas veces nos vemos bloqueados por intentar concretar lo que queremos de manera clara y concisa, cuáles son nuestros objetivos o propósitos vitales. ¿Y si le das la vuelta y empiezas a definir en negativo? 

Porque lo que no queremos lo solemos tener más claro.

Por lo pronto, sabes que lo que tienes ahora mismo no es el punto donde quieres estar.

Plantéate el porqué y a partir de ahí sigue estirando de la cuerda. Piensa en el estilo de vida, el lugar de residencia, en especialidades o tipos de trabajo. Ve apuntando y descartando escenarios y situaciones.

Aunque todavía no tengas claro hacia donde vas a dirigirte o lo que puedes hacer, estarás un paso más cerca de saber hacia dónde quieres ir. 

Sé consciente de tus limitaciones 

No todos partimos de la misma situación de base.

Y ser realistas con las limitaciones que tenemos es importante para no caer en la frustración. Obligaciones familiares, préstamos, ahorros o tiempo son algunos de los condicionantes más habituales.  

Empieza a vivir tu proceso de cambio

Antes de tomar grandes decisiones o de dar pasos drásticos, sin opción de marcha atrás, empieza a introducir pequeños cambios para ir preparando el terreno.

El solo hecho de empezar con estos cambios te empezará a subir el ánimo y la energía.

Te sugiero estas acciones:

  • Ponte una fecha tope para decidir entre las 4 alternativas que veremos a continuación.
  • Hasta entonces, dedica ese tiempo a un proceso de reflexión y autoconocimiento. Si te estás planteando un cambio de vida, el punto de partida eres tú mismo. 
  • Piensa cómo es la vida que quieres dentro de 5 años. Escríbela en una hoja: profesión, puesto de trabajo, familia, ciudad dónde vivir, tipo de casa, aficiones y estilo de vida.
  • Conecta en positivo contigo mismo. Tu futuro depende de ti, de tus acciones. Ese es tu poder, asúmelo.
  • Sal de tu rutina y pon a trabajar tu creatividad haciendo cosas diferentes.
  • Lee otro tipo de libros, podcasts, actividades distintas para tomar aire fresco (en el sentido literal o metafórico) y obtén una visión diferente a lo que te rodea. Seguro que aparecen ideas nuevas que te inspiran.

Y entonces sí, estarás en mejor situación para decidir qué hacer con tu vida profesional.

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Las 4 alternativas cuando no sabes qué hacer con tu vida

Es el momento de tomar una decisión.

Cuando estás quemado en tu trabajo, a grandes rasgos manejas cuatro opciones. O asciendes, o cambias de trabajo, o transformas tu profesión. O te lías la manta a la cabeza y ¡emprendes!.

Y si ni siquiera tienes trabajo, se reducen a 3: encontrar uno, cambiar de profesión o emprender. Y en las difíciles circunstancias actuales, con la crisis de la covid golpeando, toca, más que nunca, agudizar el ingenio y reinventarse.

a) Formarte y promocionar

Formarte es siempre una decisión acertada. Y más si tienes un objetivo claro.

Con el tiempo, en una empresa, es bastante probable que acabes promocionando, adquiriendo más responsabilidades y por lo tanto nuevos retos. La formación, la paciencia y el trabajo en equipo son clave para conseguirlo

Eso sí, no todos los puestos, departamentos y empresas ofrecen esa capacidad de crecer internamente. Analiza la estructura dónde estás, el movimiento interno y no pierdas de vista las oportunidades.

b) Cambiar de trabajo

Solo tú conoces tu propia situación laboral. Lo que te aporta y lo que no te gusta.

Puedes cambiar de empresa para buscar nuevas y mejores condiciones o simplemente moverte de ambiente.

Si es lo que quieres, es hora de desempolvar el curriculum, actualizarlo y tener una estrategia de LinkedIn activa.

c) Cambiar de sector

Es la suma de los dos puntos anteriores. Un cambio de 180 grados. Utiliza lo que ya sabes, tu experiencia y recorrido, fórmate en una nueva profesión o sector y reinvéntate profesionalmente.

Puedes variar de sector como trabajador por cuenta ajena o lanzarte y desarrollar tu propia actividad.

d) Emprender

De los momentos de insatisfacción y/o duda profesionales surgen muchos proyectos de emprendimiento. Y también  como salida al desempleo.

Es una opción que de nuevo combina cambio de trabajo y formación. Incluso a menudo, cambio de sector. Son muchos emprendedores los que aprovechan para lanzarse a nuevos sectores, lo que por cierto, entraña mayor riesgo.

De las 4 opciones, emprender es la más especial, porque supone un cambio de vida de mayor calado.

Para mí ha sido la mejor de mis decisiones, pero también sé que no es algo que encaje en el carácter de todo el mundo.

Como todas las opciones, existen ventajas pero también tiene inconvenientes. Vamos a analizarlas, al igual que los requisitos para que tu emprendimiento llegue a buen puerto y tenga éxito.

Y también vamos a ver los distintos enfoques en función de la idea de negocio y de tu situación previa. Porque cada persona se aproxima al emprendimiento a su propia manera.

Emprender, sobre todo la primera vez, es un reto profesional importante. Para el que es muy conveniente contar con el acompañamiento de un mentor, que te ayude a avanzar más deprisa y a evitar errores habituales.

Emprender y darle un propósito a tu vida profesional

5 Ingredientes para emprender y ser feliz

Los últimos años las redes se han inundado de mensajes del tipo “gana dinero fácil en internet”, “vive viajando”, “crea un negocio rentable en dos semanas”, y todo tipo de perlas por el estilo.

Pero la realidad poco tiene que ver con todo esto. 

Hay algunos emprendedores de pura cepa a los que les mueve una visión y que son capaces de conseguir los recursos para lanzar proyectos o startups de cierta envergadura.

Pero, para la mayoría, emprender es otra manera de trabajar, sobre todo en los inicios. Tiene más que ver con un autoempleo, cargando toda la responsabilidad en tus hombros a cambio, y esa es la parte buena, de poder decidir cuándo y cómo trabajas y de la ilusión de ser tu propio jefe y tener tu propio proyecto. 

Conozco a muchísimos emprendedores autoempleados que son muy felices así. Pero a base de trabajo y esfuerzo, desde luego.

Emprender conlleva un estado mental para el que tenemos que prepararnos. A veces la montaña rusa emocional juega malas pasadas, la incertidumbre siempre está presente y la adaptación y el cambio se convierten en tu mantra.

Aún así, como veremos luego cuando hablemos de las ventajas de emprender, cuando consigues tus objetivos no lo cambiarías por nada.

Veamos ahora los cinco ingredientes clave que necesitas tener en cuenta para emprender con éxito.

1. La Idea

Es el punto de partida, tener una buena idea en un nicho de mercado con futuro.

Una idea que sin necesariamente ser disruptiva (oye, que si la encuentras, mucho mejor), esté probada, tenga hueco en el mercado y en la que tengas algo singular que ofrecer. Con tu conocimiento, la personalidad que le aportas a la marca y tu método de trabajo puedes construir una marca con identidad propia y diferenciadora.

Para valorar si tu idea es viable, plantéate estas 5 preguntas:

  • ¿Se te da bien esa actividad? ¿La conoces y dominas?
  • ¿Hay otras personas viviendo ya de esa idea, aunque sea en otro país?. Si no hay nadie, cuidado, a lo mejor no es viable.
  • ¿Cómo puedes diferenciarte de tus competidores y crear una marca singular? ¿Qué valor aportas?
  • ¿Te vas a dirigir a un mercado en crecimiento?
  • ¿Cómo afecta la transformación digital a tu idea y tu sector?

Por si no estaba suficientemente claro, la crisis provocada por el Covid-19 ha acabado con las dudas: el futuro y el presente son digitales.

Hace poco publiqué este post sobre 46 profesiones digitales con futuro, que te puede dar algunas ideas para emprender.

Además, te invito a esta masterclass para conocer el camino para emprender como freelance y crear tu negocio online:

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2. Recursos

Voy a destacar tres: dinero, tiempo y contactos. Cuantos más tengas mejor pero se puede emprender con un poco de cada uno.

  • Dinero: te permitirá invertir y delegar, lo que puede ser muy interesante por dos motivos principales. Por un lado, conseguirás un resultado más profesional. Por otro, te dejará más tiempo libre para enfocarte en el núcleo de tu negocio, en la estrategia. Los ahorros te permitirán contratar servicios que te ayudarán a avanzar más rápido, como una mentoría o un experto en SEO, y te darán la tranquilidad de tener un colchón que te evite la presión de empezar a facturar desde el primer día.
  • Tiempo: es, por supuesto, el más valioso de nuestros recursos. El poder dedicarte al 100% en el nuevo proyecto, sin tener que compaginarlo con otro trabajo, te permitirá avanzar mucho más deprisa.
  • Contactos: aquí hablamos de los intangibles, siendo el networking uno de los recursos más preciados. Piénsalo. Tener los contactos adecuados puede ser la lanzadera de tu proyecto. 

3. Actitud

Es importante tener también una motivación profunda para emprender, un objetivo que te importe y por el que estés dispuesto a dedicar tiempo, dinero y energía, ya que será el motor de tu actividad. De la actitud y productividad dependerán en gran medida los resultados.

En mi caso, mi motivación siempre ha sido ser independiente a la vez que ayudar a los emprendedores a los que acompaño a crear y escalar sus negocios digitales. Para emprender tienes que encontrar ESO que te haga involucrarte y creer en lo que haces. Un poco más abajo, cuando veamos el Ikigai, podrás reflexionar sobre tu idea de negocio y tu propósito.

4. Conocimientos y habilidades

En este punto entiendo dos tipos de conocimientos y habilidades. Uno es el que define tu profesión. Por ejemplo, si ofreces servicios de acompañamiento emocional, el conocimiento intrínseco a tu actividad tendrá que ver con la psicología y el coaching. 

Por otra parte, para emprender necesitas adquirir formación satélite, es decir, habilidades que tienen más que ver con tu negocio en conjunto y no tanto con lo que ofreces en concreto. Si seguimos con el ejemplo del psicólogo, ese conocimiento podría ir enfocado al marketing digital, ventas, contabilidad, redes sociales, etc.

Desde ambas perspectivas el aprendizaje tiene que estar en constante evolución. Incluso te aconsejo que inviertas un porcentaje anual de tus beneficios en formación. Te permitirá estar al día en tu sector, en tu profesión y a nivel de marketing y comunicación.

5. Equilibrio

Idea, actitud, conocimiento y recursos. Las cuatro patas del taburete. Si una se tambalea, la silla cojea. Por eso hay que trabajar todas de manera simultánea, para encontrar el equilibrio.

Pero ¿quiere decir que si, por ejemplo, no tienes ahorros, no puedes emprender?. Puedes, claro que sí. Siendo consciente de que fallas en ese punto, te será más sencillo trabajar de manera consecuente, disminuir su posible impacto y encontrar alternativas.

Cómo emprender en plenitud con el Ikigai

Ikigai es un término japonés que se utiliza para denominar una filosofía de vida. Sería algo así como el propósito de la vida o por lo que vale la pena vivir. Si quieres profundizar en el tema, aquí encontrarás el libro Ikigai

Hay dos puntos esenciales para profundizar cuando tienes la sensación de “no sé qué hacer con mi vida” y piensas en la opción de emprender pero no tienes clara la idea y a qué dedicarte.

Uno es el preguntarse qué se te da bien y el otro qué te gusta hacer, con qué disfrutas. Porque son esas habilidades las que te permitirán destacar como profesional a la vez que disfrutas con tu trabajo.

Por ejemplo, piensa en lo que te gustaba en la infancia y cuáles son esas cualidades y habilidades que han ido desapareciendo por el camino. Muchas veces la parte artística, social y la más intangible la hemos arrinconado. Y quizás sea hora de recuperarla de alguna forma.

Para encontrar tu Ikigai tienes que llegar al punto de equilibrio entre lo que te gusta hacer, en lo que eres bueno, lo que otros necesitan y por lo que te pagan. 

Una actividad que reúna esas 4 características será la idónea para emprender porque disfrutarás con ella, la harás con facilidad, ayudarás a otros y será rentable.

No siempre se consiguen los 4 elementos pero cuántos más tengas, mejor. Si no te gusta, acabarás sintiéndote vacío, si nadie paga por ella no podrás vivir, si no lo haces bien sentirás siempre incomodidad y si no es algo necesario tendrás sensación de inutilidad.

No sé qué hacer con mi vida Ikigai

Ventajas e inconvenientes de emprender

Cuando no sabes qué hacer con tu vida profesional y analizas la opción de emprender, tienes que poner los pros y contras bien claritos en la balanza y ver qué pesa más.

Un ejemplo: estás cansado de no ser capaz de conciliar tu vida familiar y profesional, detestas los horarios rígidos y las normas sin sentido de tu empresa. Emprender te da la posibilidad de moldear tu propia libertad. Pero a la vez aparecerán nuevas preocupaciones y tensiones (inestabilidad, no desconectar, etc). En tu mano está decidir de qué lado se inclina la balanza

Veamos los pros y contras más habituales:

Ventajas de emprender y trabajar por cuenta propia

  • Flexibilidad y libertad de tiempo: es uno de los primeros aspectos en los que pensamos cuando hablamos de emprendimiento. Y es que trabajar por tu cuenta te permite establecer tus propios horarios y ritmo de trabajo y ganar en libertad de tiempo.
  • Libertad geográfica: si emprendes un negocio digital o en una actividad que permita el teletrabajo, puedes ejercerla desde cualquier lugar del mundo. O alternando tu casa con tu segunda residencia.
  • Vida plena: emprender implica elegir un estilo de vida profesional más intenso y emocionante.
  • Propósito: cuando emprendes en algo que realmente te llena. O con lo que ayudas a los demás.
  • Proyecto propio: hay una parte muy importante y es la satisfacción que da hacer algo propio y llevarlo a cabo de principio a fin. Sentirse realizado y orgulloso por darle forma a esa idea inicial que tenías en mente es una gran sensación.
  • Mayores ingresos: dependerá de muchos factores, pero está claro que con una buena estrategia de monetización puedes obtener más ingresos que trabajando por cuenta ajena.

Inconvenientes de emprender

  • Incertidumbre: estás tú solo para lo bueno y también para lo malo. La tranquilidad de un salario fijo mensual desaparece y el reto es consolidar un negocio que en los primeros meses da muchos vaivenes. Las previsiones no siempre se cumplen y hay que amoldarse a las situaciones de la mejor manera posible. 
  • Mayor implicación y exigencia: y también más horas y más preocupaciones. No hay ningún filtro entre los problemas cotidianos del negocio y tú. Todo depende y pasa por ti. Sobre todo al principio, un proyecto necesita de mucho tiempo, dedicación y esfuerzo. 
  • Riesgo: emprender también conlleva un riesgo económico, especialmente si tienes que hacer inversiones importantes.
  • Dificultad para consolidarse: en España más de un tercio de los autónomos no llega a los tres años. Los datos para las empresas son parecidos, algo más del 60% cierra antes de los 5 años.

¿Vale o no vale la pena emprender? Un ejemplo

Salgamos un poco de la teoría y pongámonos en situación con nuestro personaje Juan, informático con un puesto fijo en una multinacional. 

Juan lleva años en el mismo puesto. Está cansado de no ser capaz de conciliar su vida familiar y profesional, detesta los horarios rígidos y las normas sin sentido de su empresa. Está quemado y emprender le da la posibilidad de moldear su propia libertad. 

Por un lado podrá ir a recoger a sus hijos al cole y estar más tiempo en casa, pero también aparecerán nuevas preocupaciones.

Le tocará trabajar algunos fines de semana y le preocupa el riesgo económico que supone no tener un ingreso fijo todos los meses.

Pero intuye que hay una oportunidad en el tipo de desarrollos informáticos que sabe que están triunfando en otros países y multinacionales, pero que no puede aplicar en su empresa. Y que puede captar clientes muy interesantes como freelance e incluso crear un equipo de desarrolladores especializados.

Emprender es una extensa gama de grises y solo tu situación personal y laboral te harán verla más clara o más oscura. En definitiva, puede ser una excelente oportunidad, pero definitivamente no es para todo el mundo.

Emprender no es para todo el mundo

Emprender en sí no es ninguna actividad. Lo más habitual es que sea una manera de ejercer tu profesión aportando valor a las personas que necesitan tus productos o servicios. 

También hay bastantes personas emprendedoras de pura cepa que tienen una visión inspiradora de su negocio que les lleva a crear una empresa, liderar un equipo y ser más empresarios o directivos que autoempleados.

Con esta idea clara, tienes que plantearte si esta forma se ajusta a lo que estás buscando, a todo el ejercicio previo que ya has hecho sobre lo que te gusta, lo que no quieres y sobre tu propio proceso de cambio. 

Emprender no es la solución a todos tus problemas. Puede ser la respuesta a qué hacer con tu vida. O puede no serlo. 

Emprender es un camino diferente que te ofrece la posibilidad de conseguir más libertad y una vida más plena, desarrollándote más como persona y como profesional.

Pero a cambio, la incertidumbre y la presión te acompañan en todo momento, así que si aspiras a una estabilidad y a una rutina, el emprendimiento no es lo que estás buscando.

Por eso, si decides emprender, que sea por las razones acertadas. En ese caso, ¡adelante con todo y a tope!.

Ahora veamos las tres situaciones más habituales en las que puedes estar a la hora de decidir poner en marcha tu propio negocio.

Cuándo emprender: 3 situaciones

El mejor momento para plantar un árbol era hace veinte años. Y el segundo mejor es ahora. –Proverbio chino–

La situación idílica para emprender

¿Existe el momento perfecto para lanzarte a la piscina y empezar tu negocio? Seguramente no, pero sí que hay una situación óptima donde yo te diría que te lanzaras y dejaras de darle vueltas.

En este supuesto escenario tienes los 4 ingredientes que hemos visto: una idea viable, recursos para ponerla en marcha, la actitud adecuada y los conocimientos y habilidades necesarias.

Idea, recursos, actitud y conocimientos, no pides tú poco Javier. 

Vale, no es habitual disponer de estos cuatro elementos. Pero eso no te debe frenar si tienes la actitud y la motivación.

Entonces, identifica, analiza y adapta tu idea sin caer en la parálisis por sobre análisis o infoxicación.

Impulsa tus conocimientos y habilidades, pero prioriza y no trates de aprenderlo todo antes de empezar, es mejor que te traces un plan de formación para los dos primeros años, recuerda que tiene que haber equilibrio.

Y consigue la mejor combinación que puedas de recursos: dinero, tiempo y contactos.

Esta parte de los recursos puede ser la más complicada así que vamos a ver cómo actuar en dos situaciones límite, cuando estás en paro y cuando no te atreves a dejar tu trabajo.

Estoy en paro y no sé qué hacer con mi vida

Vale, no tienes dinero pero sí que tienes tiempo, así que empieza a utilizarlo y aprovéchalo.

Las grandes inversiones ya no son necesarias para lanzar un proyecto. La digitalización ha permitido acceder a todo tipo de información, llegar a más gente y ser más visible de manera orgánica. La forma de vender ha cambiado. Y la de invertir también.

Puedes hacerte tu propia web, tus embudos de venta, y llevar tus redes sociales. Hay muchos recursos gratuitos y a precios accesibles en Internet que te pueden ayudar. Implementa tu idea y sácale todo el partido a la digitalización.

Tengo trabajo pero no sé qué hacer con mi vida

Estás en la situación contraria, tienes dinero pero te falta tiempo. A lo mejor estás contento en el trabajo y te ha picado el gusanillo de emprender o estás quemado pero necesitas el dinero y no te atreves a emprender.

No importa, tener trabajo es una situación buena para empezar con un proyecto complementario, un «Side Project» que te permita validar la idea con ventas antes de lanzarte a la piscina 100%.

El problema es que cierto tiempo es necesario, si no, el proyecto no avanza, por mucho que puedas delegar. Tienes que poner en marcha un plan de transición donde planificar las acciones y los hitos a cumplir con el proyecto. 

Ráscale un par de horas al día, y piensa en que el resultado vale la pena. La constancia y la productividad aquí son claves. Trata de externalizar todos los servicios posibles, sobre todo los que te sean más desconocidos como puede ser el diseño web, los textos o el SEO.

Otros recursos cuando no sabes qué hacer con tu vida profesional

Para acabar te traigo 3 recursos complementarios que puedes aplicar siempre que sientas la necesidad de un replanteamiento vital y laboral. Algo que puede darse a los 20, a los 40 o a los 60 años:

Priorízate

Más allá del cambio profesional que necesites, lo primero que te diría es: priorízate.

Eres tu mejor inversión. Todo lo aprendido, la experiencia y las vivencias que llevas a tus espaldas son el valor principal de cualquier nuevo proyecto que emprendas.

Y por esa razón, nunca debes dejar de lado la formación, pero no únicamente con el objetivo de adquirir conocimientos técnicos, sino para mejorar tus habilidades personales.

Las Soft Skills, como el liderazgo, la gestión emocional, la interacción social y la comunicación son excelentes herramientas que te harán un profesional más completo y con mayores recursos para enfrentarte a cualquier situación. 

Cuidar de la salud, la alimentación y crear espacios de desconexión donde disfrutar del tiempo libre sin agobios también es muy necesario. Te permitirá estar más concentrado, tener mejores ideas y ser más productivo.

Y en esta misma línea voy un paso más allá. Darte tiempo para probar cosas diferentes, viajar, hacer un voluntariado, conocer a nuevas personas o meterte en grupos de emprendedores puede suponer un cambio enorme en la forma de encarar tu vida profesional. No todo ocurre dentro del trabajo.

Conócete y descubre qué tipo de emprendedor eres

Una de las claves para sacar un negocio adelante con éxito es conocerse. Conocerse para mejorar los puntos débiles y para potenciar nuestras cualidades. La formación, salir de la zona de confort y nuestra relación con el riesgo serán claves en nuestro negocio.

Desde mi experiencia y tras haber conocido a muchos tipos de emprendedores diferentes, tengo identificados 4 perfiles de emprendedores. Aunque no son excluyentes entre sí, siempre suele haber uno predominante. 

  • Emprendedor técnico: es muy bueno en su área y suele tender al autoempleo. Dedica todo su tiempo a sus clientes.
  • Emprendedor comercial: excelente vendedor pero sin visión de conjunto. Uno de los principales riesgos es no cumplir las expectativas entre lo que vende y lo que hace.
  • Emprendedor directivo: tiene una visión de conjunto, sabe dirigir equipos pero su punto débil tiende a verse en el momento de arremangarse, en la parte técnica y más operativa.
  • Emprendedor visionario: es el perfil más completo, es capaz de adelantarse a las tendencias, delegar y crear equipos de trabajo eficientes.

¿Sabes ya qué perfil de emprendedor eres

Evita a tu peor enemigo

Nosotros mismos somos nuestro mayor valor, pero también nuestro mayor enemigo. Y es que nos hacemos la zancadilla sin piedad, nos ponemos trabas, excusas y limitaciones que solo vemos nosotros. Trabaja para desprenderte de ellas. Vas a recibir muchos NOES de otras personas para que encima también te machaques tú mismo.

La impaciencia te puede jugar una mala pasada. Los proyectos tienen sus ciclos al igual que las personas. Nacen, maduran y mueren. Por eso la primera fase es complicada, porque requiere toda tu atención y cuidado y los frutos tardan en aparecer. No te desesperes, ve paso a paso y no trates de alcanzar objetivos imposibles.

Como conclusión, cuando no sabes que hacer con tu vida profesional es momento de parar y empezar un ejercicio de reflexión con uno mismo. Emprender puede ser una buena alternativa para encontrar un futuro laboral satisfactorio y que te llene, pero hay que tener en cuenta que también tiene sus inconvenientes. 

Nunca tendrás la situación perfecta para sacar un proyecto propio adelante, pero está claro que ciertos factores ayudarán a que tengas más posibilidades de desarrollo. Equilibra el dinero, el tiempo, la idea y tus conocimientos para crear una receta profesional de éxito. 

Si has llegado hasta aquí y de verdad estás interesado en emprender, no te pierdas mi masterclass gratuita para crear y consolidar tu negocio digital.

También me encantaría que me dejes tu opinión con tus inquietudes, prometo responderte personalmente: ¿Estás pensando en emprender? ¿Estás viviendo con esa incómoda sensación del “no sé qué hacer con mi vida profesional”?

Foto de Personas creado por wayhomestudio – www.freepik.es

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Javier Santos Pascualena

SOBRE EL AUTOR

Javier Santos Pascualena

Socio fundador y creador de Infoautónomos.com, web de servicios líder para autónomos.
Emprendedor en serie, Mentoring Negocios es mi quinta empresa.
Llevo 24 años apoyando a emprendedores y pymes como consultor, mentor, profesor y asesor.

4 comentarios en «No sé qué hacer con mi vida profesional: ¿emprendo?»

  1. Me siento muy complacido de haberme encontrado con Javier y su gran experiencia para guiarme en una charla amena y significativa para el proyecto con el cual quiero emprender. Me planteó preguntas claves acerca de mi proyecto que me permitieron dimensionar todas las variables que debo tener en cuenta para que mi idea se haga realidad. Muy satisfecho de contar con la asesoría de Javier. Agradecimiento total.

    Responder
    • Hola Gustavo, era importante en tu caso concretar mejor la idea y el nicho de mercado al que te diriges. Ahora toca labor de investigación de mercado para validar tu idea antes de emprender. Seguimos en contacto, un abrazo!

      Responder
  2. Muchas gracias, muy interesante tu ayuda y enfoque. Todo lo mencionado me ha sido muy familiar, me encantará seguir teniendo información así que pronto estaremos en contacto.

    Responder
    • Hola Andrea, me alegro de que te hayas identificado con lo que cuento y que te haya servido de ayuda. Un placer, estamos en contacto, Javier.

      Responder

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